jue 16a. Ordinario año Par (Id=496)

Primera Lectura

Me abandonaron a mí, manantial de aguas vivas, y se hicieron cisternas agrietadas

Lectura del libro del profeta Jeremías
2, 1-3.7-8.12-13

En aquellos días el Señor me dijo:
"Anda y proclama en Jerusalén: Así dice el Señor: Recuerdo tu amor de juventud, tu cariño de joven esposa, cuando me seguías por el desierto, por una tierra sin cultivar. Israel estaba consagrado al Señor, era el primer fruto de su cosecha; quien le hacía daño, yo lo castigaba, la desgracia caía sobre él. Palabra del Señor.
Yo los traje a un vergel y les di de comer sus frutos y sus bienes. Pero ustedes entraron y profanaron mi tierra, convirtieron mi herencia en un lugar aborrecible. Los sacerdotes no preguntaban: "¿Dónde está el Señor?" Los guardianes de la ley no me conocían; los pastores se rebelaron contra mí; los profetas profetizaban en nombre de Baal, siguiendo a dioses inútiles.
Espántense de esto, cielos, tiemblen aterrorizados. Palabra del Señor. Que mi pueblo ha cometido un doble crimen: me han abandonado a mí, fuente de agua viva, para construir cisternas, cisternas agrietadas, que no retienen el agua".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 35, 6-7ab.8-9.10-11

Tú eres, Señor, la fuente de la vida.
Apud
te, Dómine, est fons vitae.


Señor, tu amor llega hasta el cielo, hasta las nubes tu fidelidad; tu justicia se semeja a las altas montañas, tu derecho, al océano profundo.
Tú eres, Señor, la fuente de la vida.
Apud
te, Dómine, est fons vitae.


Oh Dios, ¡qué inapreciable es tu amor! Los hombres se refugian a la sombra de tus alas, se sacian con la abundancia de tu casa, les das de beber en el río de tus delicias.
Tú eres, Señor, la fuente de la vida.
Apud
te, Dómine, est fons vitae.



Porque en ti está la fuente de la vida y por tu luz vemos la luz. Prolonga tu amor con los que te conocen, y tu fidelidad con los limpios de corazón.
Tú eres, Señor, la fuente de la vida.
Apud
te, Dómine, est fons vitae.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Benedíctus es, Pater, Domine caeli et terrae, quia mystéria regni párvulis revelásti.

Aleluya.

Evangelio

A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los cielos; pero a ellos no

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
13, 10-17

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:
"¿Porqué les hablas por medio de parábolas?"
Jesús les respondió:
"A ustedes Dios les concede conocer los misterios del Reino de los cielos, pero a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra; pero al que no tiene, aun aquello que tiene se le quitará. Por eso les hablo por medio de parábolas, porque aunque miran no ven, y aunque oyen no escuchan ni entienden. De esta manera se cumple en ellos lo anunciado por Isaías:
Oirán, pero no entenderán; mirarán, pero no verán, porque se ha endurecido el corazón de este pueblo, se han vuelto torpes sus oídos y se han cerrado sus ojos; de modo que sus ojos no ven, sus oídos no oyen, su corazón no entiende, y no se convierten a mí, para que yo los sane.
Dichosos ustedes por lo que ven sus ojos y por lo que oyen sus oídos; porque les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]